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El arte del té
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Se usan utensilios de cestería tradicional para recoger, seleccionar y secar al sol las hojas de té. (Foto de Huang Chung-hsin)
La belleza del té de Taiwan radica en el espíritu de arduo trabajo de las pasadas generaciones para impulsar la edad de oro del té de Taiwan.
La belleza del té de Taiwan radica en la sabiduría consolidada de la actual generación para demostrar conjuntamente la elegancia sin precedentes del té de Taiwan.
I. La historia del té de Taiwan
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Lu Yu preparando té, por Chao Yuan (1372 d.C.) (Colección del Museo Nacional del Palacio, Taiwan)
El té que consumían los taiwaneses fue originalmente importado de China continental—principalmente las sureñas provincias de Jiangsu y Fujian— durante las dinastías Ming y Qing. En aquel mismo tiempo, la mayoría de los bebedores de té de Taiwan eran personas con riquezas, poderío o trasfondo académico. Durante la ocupación japonesa, se inició la importación del téUji desde Japón, añadiendo a los ricos e influyentes japoneses en la lista de los consumidores de té en Taiwan. Después de la reintegración de Taiwan a la República de China, estuvieron disponibles en el mercado los tés provenientes de China continental, convirtiéndose en una bebida popular. Sin embargo, durante los primeros tiempos, el té local de Taiwan era producido principalmente para la exportación, y no fue sino hasta en los años setenta que el mercado del té comenzó a enfocar internamente para satisfacer la demanda local.
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Tres teteras artísticas hechas por Zhang Ji-tao (Foto de Huang Chung-hsin)
Los tés locales de Taiwan se originaron de plantas silvestres. Existen dos tipos principales cuya diferencia primaria se encuentra en el color de sus brotes: el té de montaña de Taiwan, que tiene brotes verdosos o púrpura claro; y el té de montaña de brotes rojos, con hojuelas de color fucsia. Al inicio, el té de Taiwan tenía poco valor comercial, pero ésto cambió después que se hicieron mejoras al Té de Taiwan No. 18, apto para hacer té negro.
En 1860, después que China y Gran Bretaña intercambiaron las ratificaciones del Tratado de Tian-jin en Pekín, el puerto de Dan-shui fue abierto al comercio y el mercader de té inglés John Dodd comenzó a trabajar con los cultivadores y mercaderes de té locales para promover el té de Taiwan, desarrollándolo paulatinamente en un rubro de exportación. Pronto, el té ocupó el primer lugar entre las tres principales exportaciones de la isla, por encima del azúcar y el alcanfor. Los primeros tés que fueron exportados durante la dinastía Qing eran el té oolong y el baozhong, que comenzaron a ser vendidos en el exterior en 1865 y 1881, respectivamente.
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Las hojas de té de alta calidad provienen de campos en forma de terraza ubicados en grandes alturas. (Foto de Yeh Ming-yuan)
En 1906, durante la ocupación japonesa, el té negro Nitton comenzó a ser exportado junto con el té oolong y el baozhong. Al mismo tiempo, la Oficina del Gobernador de Taiwan comenzó a dar asistencia a las organizaciones privadas, tales como la Asociación de Comerciantes del Té de Taiwan, para introducir la belleza del té de Taiwan al resto del mundo mediante la presencia de tiendas de té en las ferias internacionales. Con afiches hermosamente diseñados que anunciaban el té de Taiwan en esas ferias, el elegante empaque de los productos de té de Taiwan y las técnicas de servicio refinadas y profesionales de los vendedores, se elevó rápidamente la imagen global del té de Taiwan.
Después de la reintegración de Taiwan a la República de China, Tang Ji-shan introdujo los tés verdes en las ya existentes exportaciones de tés oolongbaozhong y negro. Esto incluyó la introducción de los tés verde tostados, tales como el té zhu y el té mei, en 1949. En 1963, el té verde cocido al vapor, o té sen, comenzó a ser exportado a Japón, y para cuando las exportaciones de té de Taiwan alcanzaron su cúspide en 1973, el principal producto exportado era el té sen. Durante este período, el Gobierno estableció la interministerial Organización para el Mejoramiento del Té de Taiwan, con el fin de asistir a las empresas privadas de té. Al mismo tiempo, el sector privado utilizó la Asociación de Comerciantes del Té de Taiwan y la Asociación de Exportadores del Té de Taiwan como respaldo para promover el té de la isla.
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El arte del té incluye la forma en que se sirve la bebida y la etiqueta involucrada. (Foto de Yeh Ming-yuan)
En pleno apogeo de las exportaciones de té en Taiwan, el sector privado comenzó a percatarse de la importancia del mercado interno. En 1973, el Grupo para la Promoción del Té de Taiwan dirigido por Lin Fu-quan comenzó a promover el té para consumo interno, y al año siguiente, el Departamento de Agricultura y Silvicultura del Gobierno Provincial de Taiwan patrocinó una exhibición provincial del té en Xindian. A través de la colaboración de los gobiernos de distrito en las áreas productoras de té, asociaciones de agricultores y los medios de comunicación, se creó una sólida base para promover el té en el mercado interno. El 14 de agosto de 1977 fue inaugurada la Casa de Té del Kung Fu Chino, precursora de las modernas casas de té en Taiwan. Muy pronto, las casas de té comenzaron a aparecer por todas partes, al igual que los brotes de bambú después de una lluvia de primavera. Durante los años ochenta, esas casas de té locales se organizaron paulatinamente en asociaciones dedicadas a la promoción de la cultura del té.
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Las teteras de mango largo fueron diseñadas para proteger a los conocedores del agua hirviendo. (Cortesía de Taiwan Panorama)
Bajo los esfuerzos conjuntos del Gobierno, las asociaciones de cultivadores de té, las asociaciones de fabricantes de té, las asociaciones de casas de té, las casas de té y los especialistas en esta bebida, el consumo interno de té se fue transformando gradualmente en una floreciente y contemporánea cultura artística de esta bebida. En días normales, esas organizaciones e individuos laboran arduamente en sus respectivos trabajos. Sin embargo, cuando llega el momento de ser anfitrión de una actividad cultural relacionada con el té, ellos dividen las funciones, cooperan entre sí y trabajan juntos para presentar una imagen del arte del té de Taiwan que muestre plenamente su elegancia.
II. La belleza del té de Taiwan
Todos los aspectos del arte del té de Taiwan —indistintamente sea el sabor, el agua usada, los juegos de té, las técnicas para servir, los conocedores, las casas de té, los refrescos o las fiestas del té— se han desarrollado a un nivel consumado en Taiwan. Así, no importa si se enfoca en la teoría estética o en la práctica, cada aspecto del té de Taiwan puede servir como un paradigma de ambos, la vida y el arte.
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Una elegante bandeja de bambú es un accesorio indispensable en un juego completo para preparar té. (Foto de Eugene Yen)
La belleza del té de Taiwan reside en su sabor, con es-tándares estéticos fijados por la claridad de su coloración, la pureza de su gusto y la elegancia de su aroma. Ya sea el té baozhong, té dongding, té peng-feng, té tieguanyin, té del pozo de dragón o té negro, cada tipo posee sus propias carac-terísticas. Los tés de Taiwan varían grandemente en sabor, desde el suave al encantador y refinado, al fuerte. El más representativo de los tés de Taiwan es el moderadamente fragante té oolong, un té claro y oloroso hecho con hojas de forma semiesférica. Con su dulce olor y rico sabor, este té concentra la esencia de los ríos y montañas de Taiwan, y es una condensación de fragancia y rocío. Es un té confortante sin igual en este mundo.
La belleza del té de Taiwan radica en el agua con que se prepara. Desde tiempos remotos, Taiwan ha sido conocida por su agua de manantiales naturales. El estándar estético para el buen agua de té es que debe ser dulce, fragante, clara y helada. Ser clara implica claridad en color y que satisfaga el sentido de la vista; helada significa que es refrescantemente fresca y agradable al sentido del tacto; y dulce y fragante se refiere a los sentidos del gusto y el olfato, respectivamente. Finalmente, el susurro de los rugientes arroyos de la montaña y el burbujeo del agua hirviendo satisfacen el sentido del oído. Así, el agua para el té de Taiwan es hermosamente satisfactoria para todos los cinco sentidos.
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Por lo general, los bocadillos para acompañar el té son delicados, visualmente atractivos, de sabor dulce y con aroma floral. (Cortesía de Taiwan Panorama)
La belleza del té de Taiwan radica en los juegos de té que se usan para servirlo. Los juegos de té de Taiwan son refinados, elegantes, y coloreados con tonos suaves y tenues; vienen en una interminable variedad de estilos y formas; son hechos hermosa, artística y meticulosamente; y son convenientes y fáciles de usar. La destreza que se requiere para hacer los juegos de té ha avanzado a un nivel tal que ya deja de ser considerada una artesanía; en vez, ha sido elevada a una forma de arte.
La belleza del té de Taiwan radica en las técnicas para servir la bebida. Las técnicas para servir té poseen rasgos encantadores y majestuosos; gestos suaves, graciosos y restringidos; técnicas tradicionales; una forma solemne y dignificada; y un temperamento cálido y genial. Dependiendo de la situación u ocasión, existe una variedad de estilos en las técnicas para servir el té.
La belleza del té de Taiwan radica en los entendidos en materia de té de la isla. La persona experta del té en Taiwan es amable y respetuosa, modesta y no pretensiosa, cortés y reverente, suave y gentil, amigable y fácil de tratar. Ya sea el magnate de una empresa de té, un venerable experto del arte del té, un especialista del té o una autoridad competente en los asuntos relacionados con el té, el experto en té de Taiwan nunca presume y siempre está dispuesto a ayudar a otros.

La belleza del té de Taiwan radica en el arreglo de sus casas de té. Las tiendas de té privadas en Taiwan poseen elaborados diseños para satisfacer diferentes gustos. En general, la mayoría de las casas de té están meticulosamente decoradas en un estilo claro y único. Las casas de té al aire libre hacen hincapié en tomar el té en un ambiente natural, combinando las montañas y los ríos con la bebida del té en medio de la naturaleza. Las casas de té en parques y jardines, con sus sinuosos senderos y corredores, parecieran haber dado un paso hacia una pintura de un jardín chino al estilo sureño. Las modernas casas de té al estilo académico sirven como retiros ocultos en las grandes ciudades, proporcionando tranquilidad y silencio para aquéllos que desean escapar temporalmente de la agitada vida urbana. Las casas de té al estilo británico, que son cálidas, fragantes, iluminadas y atractivas, capturan el sabor local del campo inglés. Las casas de té folklóricas, que exhiben reliquias culturales e históricas de Taiwan, reconstituyen las memorias de las tradiciones taiwanesas. Las casas de té modernas, que son sencillas, limpias, elegantes y refinadas, se encuentran en armonía con el pulso de la economía industrial. Las casas de té educativas consideran la educación acerca del té como una misión a largo plazo y enseñan con entusiasmo e incansablemente a los bebedores de té. Las casas de té del agroturismo transportan a la gente a lo más profundo de las colinas cultivadas con té para un experiencia única sobre el encanto del té de Taiwan. Las casas de té folklóricas, con su hermosa y fina música, y las actuaciones de danzas, hacen hincapié en la transmisión de las artes y la cultura folklóricas. Las casas de té de salón, que sirven de lugares de reunión de los círculos literarios, organizan tertulias teóricas de grupos elegantes y refinados. Además de esos variados tipos de casas de té, también existen estaciones de té temporales que ofrecen té para la conveniencia de los transeúntes, así como sitios tradicionales de té como las tiendas de té para personas mayores. La diversidad de casas de té en Taiwan ha tomado la cultura del ocio moderno y la ha adornado más aún, transformándola en alegre, exhuberante, colorida y suntuosa.
La belleza del té de Taiwan radica en los refrigerios de té que la acompaña. Una amplia variedad de deliciosos bocadillos ha sido diseñada para ser servida junto con el té, incluso para las grandes fiestas. Muchos platos incluso usan el té como ingrediente principal en sus recetas, expandiendo de esta forma el uso de las hojas de té. Así tenemos dulces de luna, licores, fideos y otros productos hechos de té. La cultura de comer bocadillos junto con el té en Taiwan, tras pasar por meticulosas investigaciones, ha permitido que tales refrigerios entren en el mundo estético de la comida y la bebida.
La belleza del té de Taiwan radica en sus banquetes de té, cuya expansión y popularización pueden ser atribuidas a la asimilación de otras diversas formas de arte, tales como el arte literario, el arte de vivir, las artesanías y el fino arte de comer. Los participantes de tales banquetes, ya sea en capacidad de huésped o anfitrión, pueden disfrutar plenamente del té, embriagándose con la bebida y absorbiendo sus virtudes implícitas. Este uso del «conocimiento antiguo para las aplicaciones de hoy en día» permite a la gente moderna entrar en el grandioso y atesorado arte del buen vivir.

El té sigue siendo el rey de las bebidas en Taiwan


El té sigue siendo el rey de 
las bebidas en Taiwan
La antigua costumbre china de tomar té sigue tan popular como siempre en la moderna sociedad de Taiwan. Arriba, un exquisito juego de té. A la izquierda, una chica vestida con traje tradicional vierte agua hirviendo sobre las fragantes hojas en un centro de té local. (Fotos de Chen Mei-ling)
Café o té? Indistintamente de cuál sea la respuesta del cliente, éste estará pidiendo una bebida que es inmensamente popular en todo el mundo. Pero, particularmente en Taiwan, la respuesta más frecuente es ordenar té. A pesar de la creciente presencia del café y las bebidas gaseosas en el mercado de Taiwan, el té sigue siendo la bebida favorita entre los bebedores locales. Este es un asunto amoroso muy antiguo, ya que la costumbre de beber té se originó en la sociedad china hace más de mil años, un hecho que desconocen muchos occidentales.
El té sigue siendo el rey de las bebidas en Taiwan
El clásico libro chino Cha Ching de la dinastía Tang (618-907) detalla la forma china de tomar té, una técnica compartida a través de los siglos por personas de todos los estratos sociales, desde emperadores hasta vendedores ambulantes.
La antigua costumbre china de tomar té fue adoptada por los países vecinos, tales como Japón. También, la diseminación de la sofisticada cultura del té no se limitó en Asia. Los ingleses son famosos por tomar ratos libres en la tarde para saborear té, una costumbre que probablemente se remonta a inicios del siglo XVII, cuando los holandeses importaron el té chino en Europa.
Los residentes de Taiwan en el día de hoy están preservando una cultura del té que ha estado profundamente arraigada por más de un milenio en las rutinas diarias de la sociedad china. Puede que la Coca Cola sea omnipresente, pero no ha podido destronar al té como la bebida predilecta de la isla. Cuando la gente local sale a comer comida china, el restaurante sirve inmediatamente té, incluso antes de tomar el pedido de los platos. Y cuando se invitan amigos a la casa, los anfitriones chinos consideran que es indispensable ofrecer té a sus huéspedes.
Los chinos saborean su té con el mismo ardor con que los occidentales disfrutan su café.
El tomar té tiene sus funciones prácticas. La fragante bebida ayuda a la digestión, levanta el espíritu decaído y puede ayudar a bajar los niveles del colesterol, señala Tseng Ju-shuang, maestra del té en el Lu Yu Tea Art Center de Taipei.
Trabajando en un lugar que tiene una experiencia de 20 años promoviendo la cultura china del té, Tseng es muy entusiasta al informar a los visitantes del centro acerca de los placenteros aspectos de preparar y beber té.
“Así es como debes darte el gusto con el arte de beber té”, dice Tseng cuando comienza a echar agua caliente en una pequeña jarra de porcelana blanca.
Diciendo a sus huéspedes que la infusión de las hojas de té es una ciencia precisa, Tseng intencionalmente marca el tiempo en su reloj a medida que las hojas se remojan. “Diferentes tipos de hojas de té requieren diferente tiempo para su infusión”, indica. “No me percaté de ésto sino hasta que vine acá y comencé a tomar clases en el centro”.
Intrigada por lo vasto de la cultura del té, Tseng decidió quedarse en el centro de promoción después de terminar sus clases para convertirse en una experta de ese campo.
Mientras reconoce que el té se ha vuelto altamente comercializado en la sociedad local, Tseng hace hincapié en que la mayoría de las personas siguen disfrutando del té en la forma clásica. Ella explica que ellas toman tiempo para remojar el té adecuadamente antes de beberlo.
“Tomar té es un arte”, recalca Tseng. Para los conocedores de esta tradicional bebida, el cha dao —o “ceremonia del té”— debe ser respetado. Esto involucra adherirse al elaborado ritual del pao cha para hacer la infusión y servir el té.
Pero, antes de que uno participe en este refinada costumbre folclórica, uno debe salir a comprar un poco de té. Existen varias clases de hojas de té disponibles en Taiwan. Se dice que el té verde, que no ha sido fermentado, tiene propiedades anticancerosas. Si bien Japón es el principal productor de este tipo de té, Tseng indica que Taiwan también produce algunas variedades famosas, incluyendo lungching y pilochun.
El completamente fermentado hungcha es mejor conocido como té negro en Occidente. El oolong o “dragón negro” es el té más famoso de esta categoría que se encuentra en Taiwan. De hecho, la variedad oolong es igualmente popular en muchos países occidentales y ésto ha ayudado a colocar a Taiwan en el mapa mundial del té.
Las hojas de oolong pasan a través de la fermentación, pero no tan extensivamente como algunas otras clases de té oscuro. También, las hojas son sujetas a diferentes grados de fermentación, resultando en distintos tipos de té oolong. La parte central de Taiwan es famosa por sus cultivos de té oolong de sabor fuerte.
En Taiwan, el oolong puede ser dividido en varios tipos, pero las dos variedades más populares son el tiehkuanyin o “Buda de hierro” y el tungting o “cima congelada”. Cada uno de esos tipos de hojas de té permiten al bebedor saborear el gusto pleno y maduro del té.
En cierto aspecto, la apreciación del té es similar a la degustación del vino. Al estar fermentado en un menor grado, el tungting tiene una fragancia suave y un gusto más ligero. El tiehkuanyin, por otro lado, pasa por una fermentación más extensiva y por lo tanto tiene un resabio que permanece en el paladar.
El té oolong, que es más caro que muchos otros tipos de té, puede ser convenientemente adquirido en muchas tiendas alrededor de la isla. El producto está disponible en las principales cadenas de supermercados así como en pequeñas tiendas especializadas en la venta de té. Mientras las cadenas de supermercados ofrecen productos estándares en una limitada variedad de marcas, las elegantes tiendas ofrecen una amplia gama de té oolong.
“Aquí, vendemos por lo menos 20 diferentes marcas”, dice Tseng, señalando las latas de color esmeralda y rubí de todos los tamaños bien ordenadas en los anaqueles del centro.
El té sigue siendo el rey de las bebidas 
en TaiwanEl saborear té chino es similar al degustar un fino vino occidental. Aquí tenemos cuatro clases de hojas de té, cada una con su propio sabor.
En cuanto a los precios en Taiwan, el oolong de calidad superior cuesta aproximadamente 16 dólares estadounidenses por cien gramos, y la variedad regular vale alrededor de la mitad de ésto. El té verde tiene un costo de 4,33 dólares por cien gramos.
En las idiosincrásicas “boutiques” de té, los conocedores pueden encontrar un sitio menos comercializado donde disfrutar el ambiente mientras selecciona una variedad particular o un delicado juego de té. Los precios en esos negocios varían grandemente.
Pero incluso dentro de tal variedad, reinan los principios básicos. “Para saber si un determinado té es realmente lo que uno desea, lo mejor es solicitar al dueño de la tienda que haga una infusión del mismo, de modo que pueda probarlo”, dice Tseng. “Solamente después de probarlo es que podrás estar seguro si debes comprarlo”.
Para los novatos, hay una regla general que puede ser usada como guía: un sabor amargo y astringente generalmente quiere decir que es un buen té, un sabor persistente con frecuencia indica un té malo.
Para extraer lo mejor del té, resulta una buena idea usar el juego de té adecuado. Un buen juego para empezar podría ser los juegos de té de arena púrpura de Yixing, que cuestan alrededor de 81 dólares cada uno. Yixing, una ciudad de China continental, es famosa por sus juegos de té.
Un típico juego de té está compuesto por una tetera del tamaño de la palma de la mano, una jarra, un plato, y seis pequeñas tazas con sus platillos.
Una prueba básica para determinar la calidad de una tetera es vertir el agua que contiene para ver si el chorro sale suave y parejo. Cuando dejas de vertir y colocas la tetera horizontalmente de nuevo, la boca debe cortar el chorro de agua como un cuchillo. Si gotea agua, entonces busca una mejor tetera.
Las tiendas al detal ofrecen a los clientes el té que necesitan, pero los sitios como Lu Yu Tea Art Center van un paso más allá al ofrecer mesas y sillas donde los visitantes pueden descansar después de las compras y mejorar sus conocimientos acerca de esta maravillosa bebida folclórica.
Los maestros de té del centro están más que complacidos de dar consejos acerca de cómo determinar la calidad de las hojas y los juegos de té, cómo hacer una buena infusión y cómo escoger el mejor regalo de té para los amigos.
Tseng ofrece algunos consejos: “Siempre es buena idea tomar té después de una comida, ya que el té corta la grasa”.
Maestros como Tseng son instructores con licencia que poseen un extenso conocimiento sobre todos los aspectos de la refinada cultura del té. Sus centros llevan a cabo una serie de clases, al igual que algunas tiendas de té en Taiwan, sobre temas que van desde cómo realizar una ceremonia del té hasta el método apropiado de hacer una infusión.
Pero algunas personas no necesitan instrucción sobre cómo disfrutar de la vida y son las que consideran más tomar té como una agradable forma artística. “Los gastrónomos allá afuera”, señala Tseng, “disfrutan su té con bocadillos dulces”.

El IMPERECEDERO TE DE TAIWAN

 Gran parte del té gourmet de Taiwan se recoge a mano, a través de un proceso de selección cuidadoso que contribuye a su mejor calidad y su sabor.
La industria del té ha sobrevivido la intensa competencia extranjera y mantiene una presencia firme en el mercado doméstico con sus nuevas variedades y buena calidad.

FOTOS CORTESIA DE LA ESTACION PARA LA
INVESTIGACION Y EXTENSION DEL TE
Después de tomar una siesta por la tarde, Hou Wen-ho, de 72 años, continúa con otra de sus rutinas diarias –preparar y disfrutar del té. El tiene este hábito desde hace décadas y siente que falta algo si no puede remojar en agua hirviente las hojas del té en una tetera y saborear su bebida favorita. Incluso cuando viaja dentro o fuera del país, Hou siempre lleva un poco de té cultivado en Taiwan, tazas para té y una tetera.

El té favorito es té oolong de montaña alta, que crece principalmente a una altitud de entre 1.000 y 1.500 metros en los distritos de Chiayi y Nantou en el sur de Taiwan. “La gente dice que beber té ayuda a hacer la digestión y elimina las toxinas del cuerpo”, dice. “Además, preparar té y compartirlo con los amigos es un buen pasatiempo y una actividad social. Para mí, no hay nada mejor que una taza de té perfectamente preparada”.
Hou y otros amantes del té han ayudado a que la industria de Taiwan se haya mantenido a flote, a pesar de los años de intensa competencia de la importación a gran escala de té de bajo precio. “Creo que estoy adicto al té de Taiwan porque estoy acostumbrado a su sabor”, dice. “En particular, el té oolong tiene un aroma delicado y su sabor, un poco dulce y suave, puede aliviar la garganta. No me gusta el té importado a pesar de que es más barato, porque no son de mi gusto. Además, me preocupa que no sea muy seguro consumirlos por el asunto de los residuos de pesticidas”.
Mientras que Hou representa la perspectiva de un verdadero aficionado del té, su bebida predilecta mantiene una posición firme en el mercado de bebidas en general de Taiwan – que cada día parece más sólida. El consumo de té per cápita anual en Taiwan se elevó de 0,344 kilogramos en 1980 a 1,3 kilogramos en 1998, y luego a 1,54 kilogramos en 2007, cifras de la exhibición de la Asociación de Productores de Té de Taiwan (TTMA, siglas en inglés). Entre los diferentes tipos de té producidos, el té semi fermentado, como por ejemplo, el oolong y el baozhong, goza de mucha popularidad, una tendencia que ha contribuido al aumento substancial de los precios del té cultivado localmente, para la satisfacción de los cultivadores locales.
El té cultivado localmente también encuentra la aceptación internacional, a medida que una mayor cantidad de turistas internacionales que visita a Taiwan compra té de alto grado para llevar de regalo cuando vuelven a sus países, según Norman Shu, presidente de la TTMA. El calcula que esas compras han aumentado sobremanera en los últimos años.

Té de Formosa
El té es un producto comercial que tiene siglos de antigüedad en Taiwan. Las primeras variedades cultivadas fueron traídas de la Provincia Fujian de China continental alrededor del año 1700. La industria del té comercial se desarrolló cuando Taiwan estaba bajo el régimen de la Dinastía Qing (1683-1895) con el establecimiento de una asociación de comerciantes de té y la promoción de las exportaciones con el nombre de Té de Formosa, principalmente a China continental y el Sudeste Asiático. El té oolong cultivado en Taiwan, con su fragancia y olor únicos, se conoció y empezó a apreciarse internacionalmente.
La orientación hacia la exportación de la industria continuó bajo el régimen colonial japonés (1895-1945), y su producción se dirigía hacia los mercados estadounidenses y europeos, donde predomina el té negro, totalmente fermentado. Aparte de establecer escuelas de agronomía, organizaciones de investigación y reglamentaciones industriales relacionadas con el té. Los japoneses trajeron métodos avanzados de cultivo y procesamiento, así como nuevas variedades de té negro de India y Tailandia. Durante este período, la cantidad de terreno ocupados en el cultivo de té aumentó de 26.000 hectáreas a un máximo de 46.000 hectáreas, ayudando a incrementar la producción de té en Taiwan a 20.000 toneladas métricas anualmente.
Después que la Segunda Guerra Mundial culminó en 1945 con la derrota de los japoneses, el Gobierno de la República de China comenzó a promover variedades de té verde, que no se fermenta, además del té negro. Esto marcó el comienzo del apogeo de las exportaciones de té en Taiwan, con cargamentos dirigidos a más de 60 países, que representaban entre el 75 y 85 por ciento de la producción de té total de la isla. Por lo tanto, el té se considera un cultivo importante que generó considerables ingresos, producto del comercio exterior, a la nación.
Sin embargo, en los años setenta y ochenta, a medida que los costos de mano de obra y tierra aumentaron, y la industrialización dificultó más encontrar trabajadores agrícolas, Taiwan perdió poco a poco su competitividad en la exportación frente a otros importantes países productores de té, tales como India y Sri Lanka. Los cargamentos y la producción total de té de la isla comenzaron a disminuir, y muchas plantaciones terminaron abandonadas o utilizadas para otro tipo de cultivo. Según las estadísticas compiladas por el Consejo de Agricultura (COA, siglas en inglés), en 1997 había 21.199 hectáreas de té que cultivaban y producían un volumen total de 23.505 toneladas métricas de té. Las importaciones en 1997 alcanzaron las 7.692 toneladas métricas, y las exportaciones fueron de 2.918 toneladas métricas. En 2007, la cantidad de tierra cultivada para té había descendido a 16.256 hectáreas, y el volumen de producción bajó a 17.502 toneladas métricas. Las importaciones de té en 2007 aumentaron a 25.000 toneladas métricas, mientras que las exportaciones alcanzaron solamente las 2.004 toneladas métricas.
El presidente de la TTMA, Shu, dice que en respuesta a la disminución de las exportaciones, los productores de té de Taiwan dejaron de producir té negro y verde, y empezaron a producir oolong y baozhong, que son preferidos por los consumidores taiwaneses. Posteriormente, el cultivo de té se expandió del norte de la isla al centro y el sur, en particular a la zona montañosa de clima favorable para el cultivo en la cordillera Central. Según Lin Mu-lien, director de la Estación para la Investigación y la Extensión del Té (TRES, siglas en inglés) bajo el COA, distrito de Nantou, distrito de Chiayi y distrito de Taipei, son actualmente las zonas más productoras de té.

Té local
Alrededor de 16.000 familias en Taiwan se dedican al cultivo del té; la mayor parte de los campos son cultivados por agricultores individuales, y tienen una extensión de apenas una hectárea cada uno. Este cultivo a pequeña escala ha suscitado altos costos de producción, lo que ha llevado a los agricultores locales a explorar el mercado del té de alta clase, y no a competir en el mercado de exportación en masa de té económico y niveles medianos.
Shu, de la TTMA, dice que el té artesanal o gourmet de Taiwan, tales como el té oolong punta blanca, que también se conoce como “té puff”, crece y se procesa en Taoyuan, Hsinchu y Miaoli en el norte de Taiwan, y el té oolong de alta montaña se produce principalmente en el sur de Taiwan. Estos tipos de té de alta categoría son populares por su rico aroma y suave sabor, incluso después de varias infusiones.
2 El IMPERECEDERO
En la actualidad, alrededor de 16.000 familias en Taiwan están involucradas en el cultivo y producción de té. El tamaño promedio de una plantación de té es apenas una hectárea. (Foto de archivo)

“El clima y la geografía de Taiwan son apropiados para las plantaciones de té”, dice Shu. “Gracias a la acumulación de experiencia con el paso del tiempo, Taiwan ha desarrollado técnicas excelentes de cultivo y procesamiento. Todos estos factores permiten la producción de té de calidad con sabores agradables que satisfacen el paladar de los consumidores. Además, una característica única del té artesanal o gourmet es que se selecciona manualmente. Por eso su calidad es muy superior al té recogido con máquinas, como aquellos importados del Sudeste Asiático”.
La TTMA funciona desde 1954, ayudando a sus miembros a comerciar sus productos y a organizar misiones que participen en las exhibiciones comerciales en el exterior –principalmente en Japón y Estados Unidos—para promover el té de Taiwan. Además, coopera con el COA para celebrar anualmente la Exposición Internacional del Té de Taiwan en Taipei. Esta exposición tiene el objetivo de introducir la cultura del té y mostrar el té, bocadillos, bebidas, paquetes para regalar y los utensilios producidos localmente. La asociación publica también una revista mensual para mantener al día sobre las últimas tendencias industriales a los productores, fabricantes, comerciantes y consumidores del té.
Las asociaciones en toda la isla también han extendido su ayuda a los cultivadores de té para que desarrollen canales de venta y promuevan sus productos. La Asociación de Agricultores del distrito de Taipei, por un lado, ha establecido el Centro de Extensión del te Wenshan (WTEC, siglas en inglés) a fin de promover el té baozhong cultivado en las áreas montañosas del distrito en Xindian, Pinglin, Shenkeng, Xizhi, Pingxi y Shiding.
“Nuestro objetivo es establecer la marca comercial Té Baozhong Wenshan, y hacerla famosa mediante campañas publicitarias por radio y televisión, en Internet y medio impresos, ferias comerciales, concursos, demostraciones del arte y la cultura del té, y ofreciendo muestras gratuitas”, dice Lin Chin-kun, sub director de WTEC. “Al mismo tiempo, compramos directamente té de los productores para eliminar la explotación del intermediario, y venderlo en supermercados, centros comerciales y tiendas operadas por nuestra asociación de agricultores”.
Lin Chin-kun agrega que el WTEC promueve la clasificación del té para crear la confianza de los compradores potenciales, así como el empaque para estimular los precios de venta. A él le contenta ver que la mayoría de los productores de té en el distrito de Taipei participan en el esquema de clasificación, lo que ayuda a ofrecer té de calidad constante. Muchos productores de té prestan más atención al empaque, y enfatizan la artesanía refinada, compactibilidad y una diversidad de tamaños y materiales para el envase.
La TRES, el único instituto que investiga el té de Taiwan, ha jugado un papel vital en el desarrollo y la promoción de la calidad del té cultivado localmente. La estación, establecida por los japoneses en 1903, continuó en operaciones cuando el gobierno de la República de China asumió el poder en 1945. El instituto fue reestructurado en 1999 cuando se colocó bajo la autoridad del COA.
En línea con su misión de ayudar a los cultivadores de té locales a mejorar sus operaciones en general, impulsar la calidad del producto y mejorar la tecnología de cultivo, la TRES centra su investigación y esfuerzos de desarrollo en la propagación de variedades superiores, agronomía, fabricación y maquinaria. Por consiguiente, la estación organiza programas de formación regular, conferencias, talleres, demostraciones y exhibiciones para los productores de té. También se esfuerza en la promoción del cultivo orgánico, la conservación del terreno y el agua, y las técnicas de control de plagas. Todo esto protege el medio ambiente y ayuda a garantizar la seguridad de los productos de té elaborados localmente.
El director de la TRES, Lin Mu-lien, dice que hasta ahora su estación ha producido un total de 21 variedades de té con excelente sabor, libres de enfermedades y resistentes a la sequía. Dos tercios de estas nuevas variedades son para té oolong, y todas ha sido ofrecidas a los productores domésticos para el cultivo. Junto al té para beber, la TRES desarrolló una amplia gama de productos con sabor a té, incluyendo gelatinas, caramelos, salsas, vinos, cócteles y bocadillos, para ayudar a diversificar los productos de té y estimular las oportunidades de ventas para los cultivadores.
Entretanto, la TRES ha inventado la maquinaria automática para las muchas etapas de calentamiento y secado del proceso del té. Las máquinas sirven para reducir los costos de mano de obra y el tiempo de procesamiento, y se usan ampliamente en la industria local.
En la opinión de Lin Mu-lien, los productores de té de Taiwan trabajan arduamente y sobresalen en las variedades de cultivos, apropiadas para las condiciones del terreno, el clima y las preferencias de los consumidores locales. Además, los productores están dispuestos a aceptar e incorporar sus hallazgos en investigación, tecnología y nuevas variedades para mejorar el aroma y sabor de sus productos.
En términos de control de calidad, el director de la TRES dice que los productores locales de hoy están al tanto de su obligación para ofrecer productos seguros. Con este propósito, la organización opera también dos estaciones en el distrito de Nantou, que ayudan a los agricultores a calcular la cantidad de residuo de pesticida que contienen sus productos. Por otra parte, muchos de los productores han solicitado una certificación bajo el Sistema de Rastreo de Alimentos y Agricultura de Taiwan (TAFT, siglas en inglés), que está diseñado para investigar los productos a través de cada paso de la cadena de procesamiento.
Liao Sheng-kai, de 58 años, se ha dedicado al cultivo, producción y venta del té por más de 30 años en el distrito de Taoyuan. Liao es un productor ambicioso, que está constantemente en la búsqueda de información sobre los avances en el cultivo del té y su producción, así como de otras maneras de mejorar su comercio. Liao, quien cultiva variedades para té oolong y baozhong, participa activamente en las competencias de té locales y nacionales, y ha ganado muchos premios. Liao puede vender su té galardonado directamente a los consumidores hasta por NT$100.000 (US$2.985) cada kilogramo. Como reconocimiento a sus logros, Liao recibió el Premio Nacional a los Diez Mejores Agricultores, otorgado por el COA en 2003.

Una tarea que no es fácil La faena del campo, particularmente la producción del té de alta calidad, no es fácil. Liao aprendió inicialmente sobre el cultivo y la producción del té de su padre. Después de la jubilación de su padre cuando Liao tenía veintitantos años, él consideró detenidamente el negocio de la familia y decidió participar en los cursos organizados por la TRES.

EL MILAGRO DEL TE DE BURBUJAS


El té con leche y perlas es una bebida refrescante, saludable y deliciosa.

Una bebida elaborada con té, leche y perlas de tapioca, ha tenido un éxito sin igual en el mercado de las bebidas en Taiwan.
FOTO DE CHEN MEI-LING


Una de las bebidas más populares de Taiwan jen chu nai cha, se traduce literalmente como té con leche y perlas, y se conoce también como té de burbujas. Las perlas o las burbujas hacen alusión a fengyuan —las bolitas de tapioca que son el secreto de esta deliciosa bebida.

El té con leche y perlas se toma generalmente frío, aunque también se encuentra caliente. Se vende en casas de té o bares especializados en bebidas mezcladas con base de té.

Esta refrescante bebida goza de la aceptación del público en general, pero son los jovencitos los principales aficionados a esta preparación.

Muchas cadenas de bares de té, ubicadas convenientemente en diversos lugares de la ciudad, son el lugar de encuentro de muchos jóvenes taiwaneses que buscan una bebida refrescante, sabrosa, sana y de precio razonable.

¿Cómo se prepara el té con leche y perlas original? Mientras se espera por la bebida, se puede observar al encargado que en una coctelera coloca hielo, la infusión de té negro frío, la leche, y el almíbar, según el gusto del consumidor. Con mucha frecuencia, la leche se sustituye por otros productos, tales como la crema de leche o incluso crema en polvo no láctea. En la mezcla, la leche o crema modera el sabor fuerte del té negro, pero también permite que éste sea apreciado con plenitud.

Luego, la coctelera se agita manual o mecánicamente, y listo, se sirve la combinación en un vaso donde previamente se han colocado las perlas de tapioca, que ya han sido cocidas previamente. Las burbujas o perlas pueden variar en tamaño. Después de cocidas, son de color marrón oscuro y de consistencia pegajosa y masticable. El toque final de la bebida es la pajilla colorida del grosor suficiente para poder absorber las perlitas.

Para impregnar creatividad a la bebida tradicional y atraer otros sectores del mercado, los vendedores de té de burbujas experimentan con diversas variedades de té: verde, oolong, jazmín, pu-er, etc., y combinaciones que incluyen frutas y almíbares con diversos sabores, con o sin leche. Otra innovación son las perlas de colores, elaboradas con ingredientes naturales que le dan un llamativo colorido.

Se dice que esta bebida tuvo su origen en la casa de té Chun Shui Tang, ubicada en Taichung, centro de Taiwan, en los años ochenta. Luego, la fiebre por el té con leche y perlas se extendió rápidamente por todo el país y el resto de Asia. Actualmente su popularidad ha llegado a Europa y otros países del Occidente.

Ambiente para beber.

El SalónWu ChingKu de Taipei ofrece un ambiente informal y acogedor donde la gente se puede relajar
Los salones de té en Taiwan son un gran negocio. Pasar unas pocas horas en un ambiente placentero mientras se disfruta de una taza de té, ya sea oolong o pu-erh, es tan fácil –y además está muy de moda– como encontrar una taza de un buen café con leche en cualquiera de los cientos de cafeterías que han surgido por toda la isla durante los últimos años.
Antes de los años setenta, sin em­bargo, la situación era diferente. Si alguien decía que iba a un salón de té, seguro que recibiría miradas de recelo y guiños maliciosos. Durante esa época, estos salones estaban clasificados por el gobierno como uno de los ocho negocios relacionados con la industria del sexo de Taiwan. Esta con­cepción errada surgió por la percepción equivocada de la relación entre los salones de té y muchos de los "cuartos de té" que quedaron del período de la ocupación japo­nesa (1895-1945), en donde las anfitrionas en realidad proporcionaban lo que se des­cribía eufemísticamente como "servicios personales especiales".
El estigma sexual dificultó el estable­cimiento de los nuevos salones de té. Fan Tseng-ping, Director de la Asociación Cul­tural de Té Chino de Taipei, ha observado el desarrollo de la afición por el té durante treinta años. El recuerda a una secretaria que trabajaba en uno de los pocos salones de té en Taipei durante los años setenta. "Su madre llamaba varias veces al día para asegurarse de que el lugar era respetable", ríe él. Para empeorar la situación, de vez en cuando la policía hacía redadas en estos establecimientos. Algunos propietarios in­geniosos resolvieron el problema solicitan­do licencias para dos negocios separados. "Una para vender té", dice Fan. "Y otra para el negocio de las bebidas".
Fan y muchos otros están ansiosos de revivir la "cultura del té", una frase que evoca la imagen de los antiguos literatos chinos sentados bajo un árbol al lado de un río, saboreando una taza de té, apre­ciando la naturaleza y discutiendo tópicos artísticos. Su postura ante el té era muy diferente de la de los japoneses. Aparte de la materia prima –los japoneses acostum­braban pulverizar el té en vez de usar la hoja como tal– la famosa "ceremonia del té" era muy formal y ritual, algo que los chinos no disfrutaban así. El ideal de Fan es recrear el tipo de salón de té en el que la gente no sólo puede apreciar el té, sino que también puede conversar sobre temas cultu­rales en un ambiente completamente relaja­do, y quizás, puedan luego incorporar un poco de esta experiencia a sus vidas diarias.
La meta de Fan está a punto de ha­cerse realidad –hoy día, muchos piensan que los salones de té son lugares modernos para pasar una tarde relajante– pero el camino para lograrlo ha sido largo y difi­cultoso.
El renacimiento del interés en la "cultura del té" chino fue el motivo detrás del establecimiento de muchos salones de té en los años setenta y a principios de los ochenta. Estos eran administrados profesio­nalmente y ofrecían solamente té chino ca­liente. El primer salón de té propiamente dicho, llamado precisamente, Salón de Té China, apareció en 1973, pero después de sólo dos años se vio forzado a cerrar. Un limitado número de clientes entraba: en particular, muy pocos jóvenes. "La juventud no estaba preparada para lo que la gene­ración mayor consideraba un pasatiempo", dice Fan. "Y les pareció que la lujosa deco­ración era demasiado opresiva. Ellos esta­ban tan ocupados tratando de perfeccionar el asunto de preparar el té que no se podían relajar y disfrutar la bebida".
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Ambiente 
para beber
El SalónWu ChingKu de Taipei ofrece un ambiente informal y acogedor donde la gente se puede relajar.
A finales de los años setenta,
sin embargo, tuvo lugar el gran renacimiento del interés en la cultura tradicional. Los estudiantes universitarios y los intelectuales se embarcaron en una ávida búsqueda de sus raíces. El antiguo arte chino de preparar té se volvió de repente no sólo respetable sino verdaderamente popular. ¿Y a dónde más ir en búsqueda de la tradición si no es a un salón de té?
Los salones de té fueron finalmente legalizados en 1983, tras muchos años de campaña por parte de los propietarios de estos negocios y otras personas ansiosas por promover la legítima cultura del téchino. ¿Lo consideraron un triunfo estos campeones? "Nosotros deseábamos originalmente que los salones de té no solamente fueran legalizados sino que también fueran clasificados como negocios relativos a la cultura". La consecuencia práctica es que estos establecimientos continúan pagando más impuestos que lo que pagarían si fue­ran considerados negocios relacionados a la cultura.
A pesar de todo, estos salones pronto surgieron por todas partes, y poco después ya se habían convertido en lugares elegantes donde los jóvenes pasaban el tiempo. A finales de los años setenta y principios de los ochenta, los salones de té comenzaron a ir más allá del mero cultivo de la antigua tradición de beber té. También ofrecían un círculo social, especialmente para las perso­nas interesadas en el arte, la literatura, y la política, un ambiente en el que podían in­tercambiar nuevas ideas, muy parecido al de los salones europeos del Siglo XVIII.
Por extensión eran considerados cu­na de los nuevos pensamientos. "En ese tiempo la situación política era bastante tensa", recuerda Fan. "Taiwan estaba bajo el Decreto de Emergencia, pero la gente buscaba la manera de romper la camisa de fuerza política". Según la leyenda, muchas ideologías democráticas y hasta revolucio­narias que se presumían sediciosas en aquellos días, pero que desde entonces se han convertido en algo común, fueron con­cebidas mientras se disfrutaba de una taza de té en los legendarios salones de té de Taipei –Tzu Teng Lu (Wistaria), fue qui­zás uno de los más famosos.
Aunque la aparición de los salones de té a finales de los años setenta y principios de los ochenta tuvo más que ver con otros asuntos sociales que con la seria obtención de ganancias, a pesar de todo el negocio atrajo a un grupo de em­presarios. Además, el panorama económico de Taiwan no era nada prometedor en ese entonces, y muchos jóvenes, especialmente los que habían cursado estudios en huma­nidades, no podían encontrar trabajos ade­cuados. Abrir un salón de té era una buena oportunidad. "En aquellos días, si unos cuantos amigos podían asociarse y reunir la suma de NT$300.000 (US$11.000), era suficiente para establecer un salón pequeño pero acogedor", dice Fan.
Debido a que muchos de estos esta­blecimientos eran administrados por gente educada y consciente del presupuesto, su estilo fue muy diferente al de sus predece­sores, que tuvieron poco éxito como el "Salón de Té China". Con su decoración simple y económica, pero al mismo tiempo muy de moda, los nuevos salones de té lograron calladamente crear un ambiente especialmente para los intelectuales.
Unos cuantos fueron establecidos en viviendas alquiladas al estilo japonés que se encontraban en ruinas, con un pequeño pero lozano jardín en el frente. La decora­ción consistía de artefactos con motivos chinos, u objetos que reflejaban el estilo de vida rural de Taiwan, obras de caligrafía y tinta china, sombreros de bambú, y vasijas de barro. Muchos de estos lugares incluso presentaban música tradicional china en vivo. "Casi cualquier cosa vieja y con motivo chino que encontraras en casa servía para la decoración", ríe Fan. "Algunos hasta co­locaron una estatua de piedra del Dios de la Tierra en la entrada".
Luego la economía comenzó a pros­perar. El Dcreto de Emergencia fue abolido en 1987. Las personas orientadas a los negocios empezaron a entrar en la cada vez más popular industria de los servicios, y los salones de té experimentaron un cambio en el estilo arquitectónico. Era el momento propicio para que el primer salón de té de grandes dimensiones hiciera su aparición. ¿Dónde? En Taichung. ¿Su nombre? Keng Tu Yuan que significa lite­ralmente: Jardín de Cultivo y Lectura.
El fundador de Keng Tu Yuan, Chang Wen-chang, no estaba en el mismo molde que sus predecesores más idealistas. Pla­neaba una carrera a largo plazo, y al mismo tiempo quería estar en algo que tuviera dimensión cultural. El observó larga y fijamente los salones de té de Taiwan y concluyó que sufrían de un serio defecto, eran demasiado pequeños. "El pensaba que si la gente iba a disfrutar verdaderamente del té chino, necesitaba mucho espacio y una decoración que reflejara la antigua forma de vida de los chinos", dice el Gerente de Keng Tu Yuan, Richard Huang. Chang también recibió la influencia de los nu­merosos cafés que ofrecían tanto jardines al aire libre como invernaderos, un estilo que se volvió extremadamente popular en Taichung en esa época. "Pero que eran, a pesar de todo, occidentalizados", dice Huang. "Chang se dijo a sí mismo: ¿Por qué no colocar un jardín al estilo chino para complementar una bebida china?
Chang pensó inmediatamente en la forma tradicional usada por los chinos cuando diseñan un jardín: varios estanques y un camino que serpentea de aquí para allá hasta llevar a los visitantes de regreso al punto inicial. Los precios de la tierra eran más bajos antes, y Richard Huang recuerda cómo Chang y su socio pudieron arrendar una casona vieja en Taichung, que demolieron y reconstruyeron completa­mente para hacer su jardín ideal. Cada mesa fue colocada al lado de una ventana que daba a los estanques de peces. "Nuestro salón de té no es en realidad tan grande", señala Huang. "Pero se puede apreciar casi todo el jardín desde cualquier lugar en que esté sentado".
Desde entonces, Chang ha abierto seis "Keng Tu Yuan" más, dos en Taipei, uno en Kaohsiung, y tres en el mismo Taichung. Hoy, la cadena tiene más de cien empleados, todos entrenados lo mejor posible en el tema del té y en las técnicas de preparar el té, para que así puedan ayudar a los clientes. Cada año los em­pleados tiene que pasar un examen, y de este modo demuestran que sus destrezas están a nivel y mejorando.
Como muchos de los primeros sa­lones de té que tenían una misión similar, Keng Tu Yuan ha combinado el negocio con el rol de promotor de la cultura del té chino. Pero, cuando abrió la primera sucur­sal, cinco años después de la legalización de este tipo de negocio, el gran renacimiento cultural no había llegado todavía a Taichung. Mucha gente en esa ciudad más tranquila, y hasta conservadora, continuó mirando con desprecio los salones de té como si fueran una sospechosa casa de sexo. "Tuvimos que pensar en todo tipo de actividades de promoción", dice Huang, "como educar a la gente sobre los diferentes tipos de té de Taiwan, o la forma correcta de prepararlo. Queríamos que todos enten­dieran que ésto no era una casa de sexo, si­no un lugar agradable, cultural donde se podía ir a beber té".
La meta actual de Keng Tu Yuan es estimular a más personas para que vengan y disfruten de la cultura del té de la isla, y al mismo tiempo convertirla en una parte de sus vidas diarias. "El arte de disfrutar el té chino puede ser muy refinado", dice Huang. "Puede parecer una actuación artística. Realizamos un concurso de preparar té cada año con el fin de resaltar los aspectos estéticos". Pero nuevamente, la preparación del té puede ser un asunto casual. Incluso la gente que no conoce mucho sobre el té puede prepararlo sin dificultad, siempre y cuando tengan los artículos básicos: hojas de té, una tetera, agua caliente, y tazas de té. "En nuestro salón de té, los clientes tienen la libertad de preparar el té de la manera que gusten", dice Huang. "Pero si necesitan ayuda, lo único que tienen que hacer es pedirla a nuestros empleados".
A finales de los años ochenta ocurrió un gran cambio en la cultura de los salones de té en Taiwan. Los servicios y los productos se diversificaron al ritmo de los cambios en el gusto y estilo de vida de los clientes. Muchos de estos salones comenzaron a ofrecer comidas a precios razonables, al equivalente de cinco o seis dólares norteamericanos. El comer fuera de casa se volvió muy popular en Taiwan, y ésta fue una de las razones del gran éxito de los salones de té.

Aún así, todavía hay muchísimos salones de té tradicionales, particularmente en grandes ciudades tales como Taipei, Taichung, y Kaohsiung. Además, los salo­nes de té en estas tres ciudades se caracte­rizan ahora por sus diferentes estilos y perspectivas.
Fan cree que estos establecimientos en Taipei han mantenido la reputación de sus predecesores de ser lugares para los intelectuales. "En cuanto a los salones de té en el centro y sur de Taiwan, éstos están administrados generalmente por comer­ciantes y además son enormes", dice él. "Si alguien ha gastado mucho dinero en la decoración. Ud. no percibe un sentimiento cultural tan fuerte".
Sin embargo, Liu Han-chieh del Salón Chun Shui Tang cree que los salones de té de Taipei tienden a ser demasiado peque­ños, y son muy propensos a la experimen­tación. "No parece que hayan pensado seriamente en la verdadera administración del lugar", dice él. "Es como si estuvieran listos para cerrar en cualquier momento, en caso de que el negocio fracase". Y Ri­chard Huang señala que algunos salones de té de Taipei se vuelven populares por la personalidad del propietario. "Los clientes van allí porque tiene curiosidad de conocer al dueño y les gustaría conversar con él", dice él. "Pero, ¿cómo puede prestarle igual atención a todos sus clientes?".
El ambiente puede ser importante, pero es posible que se decore exageradamente un salón de té. Por ejemplo, Liu siente que los salones de té de Kaohsiung son en general demasiado exuberantes, su diseño interior y arquitectónico son extre­madamente imponentes. El está de acuerdo con Fan Tseng-ping en que no tienen mu­cho contenido cultural. "Estoy seguro que a la mayoría de la gente le parecerá que los salones de té de Taichung son mucho más agradables para la vista y tienen un mejor ambiente".
En fin, ¿quiénes van a estos salones de té? Según Fan, la mayoría de los clientes de estos establecimientos son personas educadas, cultas, y de clase media. Fan señala que la gente rica no forma parte de la clientela de estos negocios, porque tienden a ser más delicados al escoger la calidad del té que desean beber y los salones no satisfacen sus expectativas. Richard Huang de Keng Tu Yuan también expresa su opinión sobre este tema. "Muchas per­sonas piensan que nuestros clientes son en su mayoría estudiantes universitarios", dice él. "Pero en realidad, la mayoría trabaja durante el día, y viene aquí después del trabajo".
Hay un viejo refrán chino que dice que el vino es lo último en la mente de un bebedor: esto quiere decir que está más interesado en sus compañeros, la música, e incluso en el paisaje. De igual manera, la mayoría de las personas que frecuentan los salones de té hoy día no está tan interesada en el té. "Van allí por el ambiente", dice Fan. "Van porque les gusta mirar a la gente, o para que los vean a ellos mismos. Muchos clien­tes no pueden probablemente recordar que té pidieron después de marcharse".
En Yang Hsien, una de las ocho sucursales de Chun Shui Tang, a muchos jóvenes les gusta sentarse afuera para tratar de capturar una atmósfera igual a que si estuvieran tomando una taza de expreso doble en uno de los cafés del Champs Elysées. "A primera vista, lo que estamos ofreciendo en Keng Tu Yuan es simple­mente un lugar donde la gente pueda beber té", dice Huang. "Pero quizás nuestros clientes vienen aquí realmente para tener contacto con otros seres humanos, y el té es solamente un catalizador". Liu Han­-chieh de Chun Shui Tang cree que no es posible depender únicamente de la cultura del té tradicional para atraer a los clientes. "Para disfrutar de un ambiente típico de un salón de té, algunas veces la gente está dispuesta a tolerar un té mediocre", co­menta él.
Por ejemplo, a Lin Chia-fen, de 36 años de edad, instructora de arreglos florales en Taichung le gusta invitar a sus amigos de otras ciudades a Yang Hsien. En realidad, el motivo no es para que disfruten el té o la cultura del té. En lugar de ello, explica, "Es el ambiente lo que me atrae al segundo piso, donde el té es servido de la manera tradicional. La decoración esti­lizada, neoclásica, me hace sentir muy relajada y culta. Puedo pasar toda una tarde aquí, conversando con mis amigos. Para ser honesta, yo no sé mucho sobre el té o la preparación del té, tampoco ninguno de mis amigos. Pero aún así, nos gusta venir aquí".
Desde principios de los años ochenta, la población bebedora de té de Taiwan ha ido incrementando. "Ahora, cada familia tiene por lo menos una tetera y varias tazas de té", dice Fan Tseng-ping, "Sin embargo, es posible que no tengan una cafetera". El irresistible aumento de los salones de té y el despertar de la sociedad a la cultura del té en general ha estimulado el interés en la colección de teteras antiguas por lo que este mercado en Taiwan se ha vuelto muy activo. Además, utensilios nuevos, tales como la taza que se usa para apreciar la fragancia del té, y el instrumento que se emplea para limpiar la tetera, han sido inventados como parte de este desarrollo en general. "No existían esos implementos en la antigua China", dice Fan. "Fueron creados luego por los amantes del té locales, para hacer más interesante la preparación del té, y también más conveniente".
Hoy día, la mayoría de la gente considera los salones de té como una parte distintiva de la cultura en Taiwan, y su influencia ha comenzado a extenderse a las comunidades chinas en el exterior. Se han abierto salones de té hasta en lugares como Indonesia, Hong Kong, Malasia, y Singapur, la mayoría son administrados por chinos de ultramar que cursaron es­tudios universitarios en Taiwan. Incluso Shanghai tiene un salón de té con el nombre Keng Tu Yuan. "Estamos pensando en registrar el nombre antes de que otra per­sona lo tome", dice Richard Huang. "Porque es posible que abramos sucursales en China continental".
La cultura del té ha comenzado inclu­so a sembrar sus raíces en Canadá, donde mucha gente está animando a Liu Han­-chieh a abrir una sucursal del Chun Shui Tang. El todavía no se ha decidido por esta idea. "Ya con ocho salones de té, estoy su­ficientemente ocupado", dice él. "Además, nos va bien en Taiwan".
Los días en los que los salones de té jugaban a las escondidas con la ley ya son historia. Nadie sería capaz de repetir las viejas calumnias. Por el contrario, cual­quiera que no haya visitado aún alguno de estos establecimientos en Taiwan sentiría vergüenza al admitirlo. Como una aficio­nada a los salones de té, Lin Chia-fen lo expresa así, "Si no le gusta el café, quizás decida no ir a una cafetería; pero simple­mente no se puede perder la oportunidad de visitar un salón de té. A lo mejor el té no sea tan bueno, pero Ud. no va allí por el té, sino por el ambiente.

 



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