Cine

La historia de Película de Taiwan
Desde principios de los 80, la popularidad del video domestic hizo del cine un entretenimiento más amplio y más barato. Sin embargo, la industria taiwanesa del cine encontró un peligroso competidor en la producción cinematográfica de Hong Kong, que comenzó a distribuirse en el mercado taiwanés. Para poder competir con el cine honkonés, la Central Motion Picture Corporation tomó la iniciativa de buscar nuevos talentos que renovaran los clichés de los directores anteriores. Así en 1982, se produjo una película compuesta por cuatro historias, dirigida cada una por un director, los amateurs: Edward Yang, Tao De-chen, Ke I-jheng y Jhang Yi. De esta manera comenzó a rejuvenecerse el cine taiwanés, dando lugar a la Nueva Ola.

Estos nuevos directores crecieron durante la reestructuración socioeconómica que sufrió Taiwán después de la segunda Guerra Mundial por lo que una de sus temáticas habituales es el conflicto del individuo para adaptarse a la sociedad moderna. Estilísticamente manifiesta la influencia del Neolirealismo Italiano en la naturaleza pseudodocumental de su escenografía y producción, pues frecuentemente rodaban «in situ» y empleaban actores no profesionales. Los directores de la Nueva Ola se basan en sus propias experiencias para construir la narración, por lo que la temática de muchas de sus películas muestran tintes autobiográficos. Aunque las diferencias prácticas entre unos y otros hacen difícil hablar de una temática común, puede apreciarse una dictomia que es común para muchos de los directores de esta generación: la nostalgia por el pasado rural y la incertidumbre y el desapego por el nuevo presente urbano.

Los impulsores más importantes de esta nueva ola son directores como Hou Hsiao - Hsien , al que se reconoce como el autor más representativo de ella, con películas de gran contenido autobiográfico como The Boys From Fengkuei,(1983), A Time to Live and A Time to Die (1985), A Summer at Grandpa's (1984), o Dust in the Wind (1986) y City of Sadness, por la que ganó el Leon de Oro del FFestival de Cine de VENECIA 


Desde 1990: La segunda nueva ola

La Nueva ola cedió al paso gradualmente a lo que podríamos denominar informalmente la Segunda nueva ola, caracterizada por producciones menos serias y más enfocadas al entretenimiento público, aunque no menos consignadas a retratar las perspectivas taiwanesas. Por ejemplo,Vive L’Amour, de Tsai Ming-liang muestra la soledad y el amor de varios jóvenes que residen en unos lujosos apartamentos de Tipei o The Peach Blossom Land ( Stan Lai, 1992) que es una tragicomedia sobre dos grupos de actores que ensayan dos obras diferentes sobre un mismo escenario.

Enel extranjero,Ang Lee es quizás el director más reconocido. Sus primeras producciones, como Manos que empujan (1991),el banquete de bodas 1993 , o  comer,beber,amar 1994  tratan los conflictos generacionales con los que se enfrentan muchas familias en Taiwán. Además de rodar en el extranjeros, Lee recuperó el género wuxia con El tigre y el dragón (2000), que atrajo a muchos occidentales al cine asiático.


UN TEMA QUE CONMUEVE

La hija del protagonista se observa agachada en una desordenada tienda de herramientas en una escena de la película.
Una película pletórica de cultura local anuncia el potencial artístico y comercial de la industria cinematográfica de Taiwan.
La tarde del 11 de abril de 2003, un padre de treinta y tantos años que cargaba a su hija de siete años, se subió a la baranda de una pasarela pedestre en el centro de Taipei y se preparaba para saltar a la calle, que estaba llena de tráfico pesado. Sus acciones eran el resultado de su frustración y furia por sus intentos fallidos de superar el indiferente sistema burocrático en su búsqueda por tratar de ser el guardián legal de su hija. Aunque él era el padre biológico de la niña, su madre estaba casada con otro hombre, quien por lo tanto, era su padre legalmente ante la ley. El intento de asesinato-suicidio, que ocurrió al frente del Yuan Ejecutivo, duró casi una hora, llamando la atención inevitable de los medios de comunicación. Al final, la policía pudo aproximarse al padre y evitar que saltara, aunque le quitaron a su hija, quien fue llevada bajo el cuidado del buró local para asuntos sociales.
Para los que se enteraron del caso a través de los reportajes noticiosos, puede haber parecido una especie de noticia sensacional sobre un padre perturbado y una niña inocente, una que se olvidaría rápidamente. Sin embargo, seis años después, la escandalosa escena sobre la pasarela volvió de una manera grandiosa, esta vez en la forma de una película, que se ha dado a conocer por resaltar el profundo sentido de amor de un padre hacia su hija, y por contarla de una manera realista y poética. La película fue llamada No puedo vivir sin ti.
A finales de noviembre de 2009, No puedo vivir sin ti fue seleccionada como la película del año en los Premios Caballo Dorado, que otorga los máximos honores cinematográficos en Taiwan y so una institución cinematográfica prestigiosa en el mundo del idioma mandarín. La película  fue dirigida por Leon Dai, quien también ganó el premio de Mejor Director en la entrega del Caballo Dorado por su obra No puedo vivir sin ti. Mejor conocido como un actor talentoso, Dai y el coautor y actor Chen Wen-pin, quien hace el papel del padre en la película, también ganaron premios de Mejor Guión. No puedo vivir sin ti marcó la primera aparición de Chen como protagonista, pero sus esfuerzos en el papel le ganaron una nominación para Mejor Actor en la misma premiación. La película fue producida por Luminoso Film Co., que fue establecida en noviembre de 2007, y fue financiada parcialmente por el Fondo de Asistencia Cinematográfica del Gobierno de la Ciudad de Kaohsiung.
Lee Yung-chuan, un juez de los Premios Caballo Dorado, que dicta clases en el Departamento de Radio, Televisión y Cine en la Universidad Shih Hsin en Taipei, indica que la película sobresale por sus personajes tan profundos, el tempo y la música, así como su atractivo emocional universal”. De hecho, me hizo ver cómo debería ser una buena película”, dice Lee.

UN TEMA QUE CONMUEVE-1 La escena de la pasarela de la película.

Antes de ganar reconocimiento en los Premios Caballo Dorado, No puedo vivir sin ti había ganado importantes premios en festivales cinematográficos en Japón, Sudáfrica e India. Basado en su éxito en estas competencias internacionales, la Oficina de Información del Gobierno seleccionó la película para representar a Taiwan en la categoría de película extranjera en los Premios de la Academia 2010, o los Oscar, que se celebrarán en Hollywood en marzo.
De las películas producidas domésticamente en 2009, No puedo vivir sin ti acumuló NT$10 millones (US$312.500) en taquilla en Taiwan, en segundo lugar sólo después de los NT$30 millones (US$937.500) producidos por Escúchame. Una historia de amor urbano entre personajes con discapacidad auditiva, Escúchame fue principalmente financiada por el Gobierno de la Ciudad de Taipei como parte de la celebración de los Juegos Olímpicos para Sordos 2009, que se llevaron a cabo en la ciudad en septiembre pasado. Lee cree que el éxito de ambas películas indica que el público local está mostrando una mayor apreciación por las obras producidas localmente. “Si un trabajo es bastante bueno, entonces será premiado con suficiente apoyo de la taquilla”, dice Lee.
La película inspirada por un intento de asesinato-suicidio comenzó a gestarse en 2006, cuando el guionista Chen Wen-pin leyó en el periódico un reportaje de seguimiento sobre el padre, la hija y la esposa embarazada en el hospital. “La historia me conmovió hasta llorar”, recuerda Chen. “No es nada demasiado complicado, pero presenta temas universales y las dificultades que tiene que pasar la gente desfavorecida con las instituciones gubernamentales”.
Las escenas de No puedo vivir sin ti están divididas entre Kaohsiung, donde el padre, es un comerciante que vive en un almacén abandonado con su pequeña hija; y la ciudad capital norteña de Taipei, el centro del sistema burocrático, donde el padre lucha en su intento de ser el guardián legal de su hija. Chen indica que la película ilustra los contrastes entre –o una especie de diálogo – el mar y la tierra, así como las dos ciudades principales de Taiwan. El indica que la historia no pudo haberse filmado solamente en Taipei, porque el sentido de distancia que separa a Kaohsiung de Taipei es un elemento central de la película.
No puedo vivir sin ti  fue filmada con un apretado presupuesto de NT$6 millones (US$187.500). A causa de los limitados recursos financieros, las planeadas tomas aéreas del peregrinaje hacia el norte, del padre y la hija en motocicleta hasta Taipei, tuvieron que eliminarse. Los recursos financieros limitados han explicado parcialmente la decisión de filmar la película en blanco y negro, y no a color que es más costoso.
Entorno en blanco y negro
A pesar de todo, el uso del filme en blanco y negro tiene mucho que ver con el entorno de la película. Chen indica que la filmación a color de muchos lugares inmundos y sucios en la película –tales como el almacén donde vivían el padre y la hija, y la tienda de herramientas de su amigo– hubiesen generado intranquilidad a los espectadores. “Es como las fotos de guerra, los observadores pueden impresionarse con la crueldad y el sufrimiento”, dice. “La meta de esas fotos es llevar a los espectadores más allá de las imágenes a fin de que penetren la naturaleza de la guerra y la humanidad, pero si son muy coloridas, demasiado descarnadas, nadie querrá mirarlas”.
El cine en blanco y negro obliga a los directores a tomar en cuenta los factores de la producción que son desconocidos en gran medida en las películas a color. En primer lugar, puede ser difícil presentar un espectro sutil de tonos negros y grises. Por ejemplo, la selección normal de colores para el vestuario no se utiliza en los filmes en blanco y negro. “Se requiere de cierta imaginación”, dice Chen. “Tenemos que vestirnos como payasos para producir los efectos deseados en la escala de grises”. Sin embargo, la cuidadosa atención a los tonos de colores valió la pena cuando No puedo vivir sin ti ganó el premio a la Mejor Fotografía en el Festival Cinematográfico de Asia y el Pacífico. Leon Dai ganó también el premio al Mejor Director en ese festival, que fue celebrado en el Distrito de Kaohsiung. Asimismo, la película se convirtió en un raro caso de trabajo en blanco y negro, dándole un lugar en la lista de nominados para el premio de Mejor Director Artístico de los Caballo Dorado. Lee indica que, a diferencia de los escenarios tan complicados de algunas obras de época, así como la tendencia general hacia la cinematografía exagerada, el toque más humano, más simple de No puedo vivir sin ti nos recuerda a El ladrón de bicicletas (1948), un clásico neorrealista italiano que muchos críticos consideraron la mejor película de todos los tiempos.
No puedo vivir sin ti es notable por su representación un tanto alarmante de la desgarradora ineficacia de la burocracia gubernamental. La obra de Dai y Chen lleva ese mensaje.Sin embargo, mientras es verdad que los empleados gubernamentales que transfieren continuamente el caso del padre sobre la custodia legal, de departamento en departamento, no hacen nada para ayudar al protagonista, su pasividad no deriva de la malicia. “No hay ningún estereotipo del malo o los malos de la película”, dice Lee.
A pesar de todo, la película tiene valor educativo para los funcionarios públicos. El Ministerio del Interior, la rama gubernamental que frustró tanto al padre que inspiró esta película, ha designado No puedo vivir sin ti como una película que todos los miembros de su personal deben ver. En diciembre de 2009, el presidente Ma Ying-jeou fue también a ver la película acompañado del director Dai. Después de verla, Ma pidió a todos los empleados gubernamentales que mostraran más simpatía y más consideración por la justicia social.
Historia de éxito
Las obras taiwanesas no son extrañas entre los títulos galardonados en los principales festivales cinematográficos internacionales. Por ejemplo, Edward Yang (1947-2007) ganó el premio como Mejor Director en el Festival Cinematográfico de Cannes 2000 por su última película Yi Yi: Uno y Dos, cuya historia gira sobre una familia moderna de clase media de Taipei. Dai ha sido admirador de Yang desde que tomó las clases del autor como estudiante universitario en el Instituto Nacional de las Artes, que ahora es la Universidad Nacional de las Artes de Taipei.
Yang fue el personaje central en el movimiento del Cine Nueva Ola de los años ochenta, un desarrollo fundamental en la historia cinematográfica de Taiwan. En un momento en que el público estaba dejando de ver las películas comerciales locales y las financiadas por el Gobierno a favor de las películas de Hollywood y Hong Kong, los directores de la Nueva Ola, como Yang, se atrevieron a producir obras más tranquilas y más introspectivas. Aunque este intento no tuvo éxito comercial, el movimiento Nueva Ola tuvo un gran impacto en la cultura del cine de Taiwan, y hoy día continúa inspirando a jóvenes cinematógrafos como Dai. De hecho, Dai dice que Yang es su mayor fuente de inspiración.
Así como muchas películas de la Nueva Ola, No puedo vivir sin ti muestra la vida de la gente ordinaria y emplea actores aficionados para muchos personajes importantes. “En cuanto a la madurez del estilo y la ausencia de fallas”, dice Lee, “esta película es un ejemplo extremadamente refinado del paradigma de la Nueva Ola”.
UN TEMA QUE CONMUEVE-2Dai, segundo desde la derecha, junto con los actores y miembros de equipo de producción de No puedo vivir sin ti, posan con los premios Caballo Dorado 2009 por mejor película, director, guión, mejor película taiwanesa y el premio elección del público. (CNA)
Dai tuvo suerte de tomar clases con Yang a principios de los noventa, en una época cuando el veterano director estaba en el apogeo de su carrera cinematográfica. Entonces, Yang había establecido su propio taller y estaba trabajando en la producción de Un brillante día de verano, una película que fue apareció en 1991, y es ampliamente considerada una de sus obras maestras. En una entrevista, Dai dice que él inicialmente se sintió intrigado por las clases de Yang, que se centraba principalmente en discusiones de eventos sociales recientes. Finalmente, Dai se dio cuenta que el estilo de enseñanza casual y simple de Yang tenía el propósito de ayudar a los estudiantes a ver las conexiones entre las películas y la sociedad, así como hacerlos entender que los asuntos sociales podían servir como principal fuente de información. Casi dos décadas después de haber tomado clases con Yang, Dai dedicó su premio Caballo Dorado al Mejor Director por No puedo vivir sin ti a su ex profesor.
Así como Dai, Yang es también el personaje que más ha influenciado la carrera cinematográfica de Wei Te-sheng, quien dirigió el sorpresivo éxito de 2008, Cabo Nº 7, que es la película producida localmente más taquillera hasta el momento. El éxito de Cabo Nº 7 fue poco común cuando se considera que durante muchos años, el público taiwanés no había mostrado mucho interés por las películas locales de arte y ensayo, prefiriendo las películas de Hollywood. Esta tendencia comenzó a cambiar en 2005 con la aparición de documentales, incluyendo éxitos como Los últimos agricultores de arroz, que se centra en la vida cotidiana de una aldea agrícola en el distrito sureño de Tainan. De hecho, Dai dice que No puedo vivir sin ti es un tipo de continuación de la tendencia de ese documental, porque él lo considera una versión cinematográfica de eventos que fueron titulares.
Motivos taiwaneses
Por su parte, mientras que Cabo Nº 7 no fue un documental, sí reflejó el momento histórico cuando la era colonial japonesa (1895-1945) llegó a su final ambivalente en Taiwan, y la gente local se debatía entre una mezcla de amor y odio hacia los que fueron sus colonizadores. “La película se volvió un movimiento masivo que canalizó la emoción colectiva de los taiwaneses a través de una presentación fluida de motivos taiwaneses y las representaciones vívidas de los personajes taiwaneses”, dice Lee Yung-chuan. “Muestra precisa y efectivamente los sentimientos taiwaneses”. Esta conexión íntima con la vida en la isla, señala el intelectual, es claramente compartida por los personajes y los eventos que se identifican con facilidad en No puedo vivir sin ti, cualidades que ayudaron a la película a convertirse en la Mejor Película de los Premios Caballo Dorado, la primera película galardonad desde 2002 que no tiene conexiones con Hollywood, China continental o Hong Kong.
Chen Wen-pin, quien también dirige las películas producidas por Luminoso Film Co., así como actúa y escribe guiones, cree que la industria del cine local merece recibir más inversión y recursos de las oficinas económicas y diplomáticas del Gobierno. “La cinematografía es una industria que merece el mismo nivel de apoyo que se le da a los otros sectores, y puede ayudar a construir el nombre de nuestro país en el ámbito internacional”, dice Chen, refiriéndose a los reportajes noticiosos de la prensa extranjera de los premios internacionales ganados por No puedo vivir sin ti. El índica que las películas taiwanesas tienen gran potencial en el mundo de las películas de idioma mandarín, que están teniendo mayor éxito comercial y más amplia distribución. “Como una sociedad pluralista y liberal, Taiwan tiene sus propias historias interesantes que contar”, dice Chen, “historias que suelen prohibirse en China continental o ignoradas en Hong Kong”.
El éxito de Cabo Nº 7 y No puedo vivir sin ti también llena de confianza a Lee en cuanto a que los cinematógrafos de Taiwan se sentirán estimulados a continuar explorando las emociones y temas íntimamente relacionados con la cultura local. Como lo comprueban los premios ganados por ambas películas en festivales de cine extranjeros, la experiencia subyacente que muestran las películas taiwanesas, puede también resonar alrededor del mundo.

UN GRAN ÉXITO PARA EL CINE TAIWANÉS

Van Fan da vida a “Aga”, el protagonista de Cabo Nº7, la segunda producción más taquillera en la historia del cine de Taiwan. (Cortesía de Ars Film Production)
Un fenómeno taquillero taiwanés está reavivando las esperanzas de la industria del cine local.
Un grupo de reporteros, equipo de cámara y transeúntes curiosos se congregaron en una playa en Kenting, en el extremo sur de Taiwan. Porque, claro, Van Fan, un cantante popular que ahora es actor, estaba a punto de lanzarse al agua desnudo. La emoción aumentaba a medida que el rompecorazones se desvestía en el agua y nadaba hacia una figurita que flotaba en el mar, una estatua que parecía el Oscar que se entrega a los ganadores del Premio de la Academia. Ese día los reporteros tuvieron mucho material interesante para los noticiarios.

Fan realizó la escena para cumplir su promesa de bañarse desnudo cuando la película Cabo Nº7, protagonizada por el actor, recaudara NT$20 millones (US$625.000) en ventas de taquilla. Cumplió su palabra, aunque un poco tarde. Ese día, las ganancias de taquilla de la película habían alcanzado los NT$100 millones (US$3,1 millones), en apenas un mes en cartelera desde el 22 de agosto de 2008. A finales de octubre, la producción había acumulado NT$224 millones (US$7 millones) solamente en los teatros de Taipei, alrededor de la mitad de todo Taiwan, y muy por encima de las expectativas, incluso del director y guionista Wei Te-sheng.
Cabo Nº7 es una historia original que transcurre en la actualidad en un pueblo cerca de Kenting. Su trama gira alrededor de la creación de un grupo de rock de aficionados. Y se entrelaza con la historia de un amor perdido entre un profesor japonés y una joven taiwanesa durante el período colonial japonés (1895-1945). La película ha logrado mayor éxito que cualquier otra película taiwanesa o china exhibida en las salas de cine de la isla. En la lista de mejores éxitos de taquilla en Taiwan, ocupa el segundo lugar detrás de la película de Hollywood Titanic en 1997, que recaudó NT$760 millones (US$26,5 millones) en el país. La licencia de Cabo Nº7 ya se vendió a Japón, Corea del Sur, Hong Kong, Singapur, Malasia y China continental.

Al éxito comercial le ha seguido el elogio de la crítica. Aunque la primera frase de la película es una blasfemia contra Taipei, la película ganó sus primeros galardones en esta ciudad, donde recibió el Gran Premio en el Festival de Cine de Taipei 2008 en julio de ese año, y el Premio Selección del Público en la Competencia de Nuevo Talento. Fue premiada también como mejor película en el Festival del Cine Marino Asiático en Japón, y mejor película narrativa en el Festival Cinematográfico Internacional Louis Vuitton Hawaii 2008. La figurita dorada en la mano de Van Fan mientras nadaba en Kenting simboliza la gran ambición de alcanzar un verdadero Oscar en los Premios de la Academia este año en la categoría de película en idioma extranjero.

“No me había sentido tan bien con ninguna película taiwanesa hasta ahora con Cabo Nº7. Todos los personajes están representados muy vívidamente y sus relaciones bien presentadas”, dijo el crítico de cine Michael Mai. “Siempre he estado esperando que las películas locales igualen a las producciones de Hollywood, y ahora finalmente he encontrado a un director taiwanés que puede crear una película con verdadero valor comercial”.

La película se convirtió en un éxito comercial gracias a elementos tales como la música pop, una historia de amor y sus escenas humorísticas. Sin embargo, lo que más ha atraído al público local ha sido la presentación de la vida cotidiana de la sociedad taiwanesa, dice Peggy Chiao, crítica y directora, del Instituto de Posgrado en Cinematografía de la Universidad Nacional de las Artes de Taipei. Chiao cita también los antecedentes sociales detrás del fenómeno taquillero de Cabo Nº7. Según ella, la gente prefiere entretenerse con este tipo de película optimista, y así alejarse del ambiente político intranquilo de los últimos 20 años. “Hace mucho tiempo que en nuestra sociedad no se siente esa atmósfera festiva de la película”, agrega.

Fuera del cine de arte y ensayo
En los años ochenta, los directores de cine en Taiwan comenzaron a reaccionar en contra de la entonces política gubernamental de producir películas políticamente correctas y “moralmente saludables”. Como una parte del inmenso cambio social y político que ocurrió en Taiwan en esa época, los directores del Movimiento Cine Nueva Ola realizaron nuevos tipos de películas, que mostraban la vida cotidiana de la gente común taiwanesa. Las películas reflejaban también los asuntos históricos, sociales y políticos, y se caracterizaban por temas profundos y argumentos sombríos.

El productor de Cabo Nº7, Jimmy Huang, encuentra algunas similitudes entre los éxitos de taquilla del 2008 y aquellas primeras producciones, tales como Colina sin retorno (1992), dirigida por Wang Tong, ambas narran historias impactantes. Tanto Cabo Nº7 como Colina sin retorno se centran en la vida de gente interesante, pero común; sin embargo, Colina sin retorno se desarrolla en la época del régimen japonés en la isla y es básicamente una tragedia.

Mientras que muchos directores de cine taiwaneses se centraron en películas de arte y ensayo en los años ochenta y noventa, el Cine Nueva Ola de Taiwan recibía el aplauso internacional. Este fue el caso de Una ciudad de tristeza, de Hou Hsiao-hsien, uno de los principales personajes del movimiento. La película ganó el premio León de Oro en el Festival de Cine de Venecia en 1989. Fue la primera vez que una película taiwanesa ganaba el primer lugar en un festival cinematográfico internacional. La película estimuló a los directores de cine locales a darle más importancia a sus propios estilos personales. A pesar de todo, estas películas no tuvieron mucho éxito comercial. “En ese entonces, las películas taiwanesas eran demasiado filosóficas y difíciles de comprender”, dice Huang.

A pesar de la crítica, algunas producciones serias de maestros como Hou, contribuyeron a darle brillo a los cineastas de Taiwan en el exterior. El apoyo internacional no sólo trajo reconocimiento, sino que ayudó a algunos realizadores a encontrar capital extranjero. Por ejemplo, Hou recibió inversiones de Francia y Japón. Tsai Ming-liang se destacó en el mundo del cine después que su producción experimental Vive L’Amour compartió el León de Oro por Mejor Película en el Festival de Cine de Venecia 1994, y hoy día obtiene mucho apoyo financiero de inversionistas franceses.

Sin embargo, al mismo tiempo que la industria cinematográfica de Taiwan empezó a experimentar un descenso general, sus películas recibieron el elogio internacional. Según el Departamento de Cinematografía, de la Oficina de Información del Gobierno (GIO, siglas en inglés), durante nueve de once años, entre 1996 y 2006, los ingresos anuales de las películas taiwanesas alcanzaron menos del 2 por ciento del total de ventas de taquilla en Taiwan. Durante ese tiempo, las películas más taquilleras en idioma chino eran generalmente de Hong Kong y China continental. La mayor parte de los ingresos totales de taquilla, más del 90 por ciento, procedía de películas de idioma extranjero, principalmente las películas en inglés de Hollywood. La situación llegó al punto más bajo en 2003 cuando solamente se produjeron 18 películas taiwanesas, con ingresos totales de apenas el 0,3 por ciento de las ventas de taquilla.

Las ganancias en taquilla de las películas taiwanesas aumentaron al 7,4 por ciento del total o NT$136 millones (US$4,25 millones) en 2007, principalmente gracias a la producción Deseo, peligro, de Ang Lee, el ganador del León de Oro en el Festival de Cine de Venecia 2007, y la cuarta película más popular de ese año en Taiwan. Sin embargo, Deseo, peligro, una historia de espionaje que se desarrolla en Hong Kong y Shanghai durante la II Guerra Mundial, es prácticamente una producción internacional. Se considera una película taiwanesa porque su director Ang Lee es de Taiwan. Para muchos, las ganancias de Secreto y La Isla Etude, en 2007, son más inspiradoras. Ambas películas representan mejor a la industria local porque incluyen principalmente un elenco de actores y personal de cámara y producción taiwaneses. Las películas recaudaron NT$26 millones y $8,9 millones (US$812.000, y $278.000) respectivamente en ventas de taquilla solamente en Taipei.

Conexión con el público

Lo más importante es que la cosecha actual de películas taiwanesas explora la sociedad local y narra historias que logran una conexión con el público local. “De pronto, aparece esta producción exitosa tras un largo período en descenso. Ahora muchos directores emergentes desean hacer películas comerciales y Wei Te-sheng es la estrella que más brilla en este panorama”, dice Michael Mai. El crítico de cine dice que lamenta que tantos productores sólo imiten a los directores galardonados con premios. “Necesitamos tesoros nacionales tales como Hou y Tsai, pero no sólo deberíamos tenerlos a ellos”, dice.

El uso de escenarios y personajes reales continuó durante el año 2008. Junto con Cabo Nº7, Peggy Chiao dice que le complació ver películas como Vientos de septiembre, Orz Boyz y Parking. “En estas películas se ve gente rara o común con fuertes personalidades, producto del ambiente social único de Taiwan”, dice.
Un gran exito para el cine 
taiwanesLa Isla Etude narra la historia de un joven que viaja en bicicleta alrededor de Taiwan. La película muestra las bellas regiones costeras de la isla. (Cortesía de Warner Bros.)
“La mayoría de los cineastas emergentes de la actualidad quieren filmar películas con historias interesantes y fáciles de entender”, dice Lee Lieh, productora de Orz Boyz, una producción que trata sobre dos muchachos traviesos de familias deshechas. Antes de esta película, Lee produjo solamente dramas de televisión, pero decidió aventurarse después de leer el guión. A finales de octubre, Orz Boyz ya había recaudado NT$16,5 millones (US$516.000) sólo en Taipei.

¿Será posible que se trate del renacimiento del cine taiwanés? El productor Jimmy Huang responde con una negativa definitiva, diciendo que el increíble éxito de taquilla de Cabo Nº7 es un golpe de suerte que será imposible repetir en un futuro próximo. De hecho, el público local ignoró inicialmente Vientos de septiembre cuando apareció en junio de 2008. La película, sobre un grupo de estudiantes de secundaria en los años noventa, volvió a los teatros en septiembre de 2008 tras el éxito de Cabo Nº7, y recaudó finalmente NT$4,58 millones (US$143.000) en las taquillas de Taipei. La actual fiebre por las películas taiwanesas también impulsó los ingresos de taquilla de Orz Boyz.

Hasta finales de octubre pasado, sólo alrededor de 15 películas hechas localmente se habían colocado en carteleras en todo el año 2008. Sólo tres de éstas superaron la marca de taquilla de NT$5 millones (US$156.000) en ventas en Taipei –Cabo Nº7, Orz Boyz, y Kung Fu Dung. Esta última trata sobre un jugador de baloncestos de China continental en Shanghai. Sin embargo, el lado positivo fue que las películas taiwanesas representaron más del 8 por ciento del total de ventas de taquilla durante los primeros diez meses de 2008, pero obviamente gran parte del crédito es de una sola película, Cabo Nº7.

“El ambiente no ha cambiado mucho para aquellos que desean hacer películas”, dice En Chen, director de La Isla Etude, una historia sobre un joven que hace un recorrido por Taiwan en bicicleta. “Realmente Taiwan no tiene una industria cinematográfica, como queda evidenciado en el hecho de que la gran mayoría de la gente que trabaja en el cine local no puede ganarse la vida únicamente haciendo películas”, dice. El realizador de Una ciudad de tristeza, Chen, pasó año y medio filmando su primer largometraje, con el que aspira haber capturado la belleza del paisaje costero de Taiwan. A La Isla Etude no le fue mal en la recaudación de taquilla en comparación con la mayoría de las películas locales, pero Chen siente que todavía necesita depender de trabajos como filmar propagandas de televisión para poder ganarse la vida.

Por otra parte, el éxito de Cabo Nº7 reavivó las esperanzas del renacimiento del cine taiwanés. “El mensaje más importante de Cabo Nº7 es que los taiwaneses pueden hacer películas buenas y lucrativas, que atraerán seguramente inversiones para las películas locales”, dice Peggy Chiao. “Taiwan es capaz de crear íconos de cultura popular tales como cantantes e ídolos de telenovelas. No hay razón para que el cine local no se convierta en un emblema de la cultura popular”, dice. De hecho, en septiembre de 2008, Filmko Holdings, con sede en Hong Kong, ya había establecido una oficina en Taipei con la misión de patrocinar producciones del cine local. La compañía tiene planes de hacer entre seis y ocho películas en los tres próximos años, comenzando con Amor hasta el final, una película de cuatro partes realizada por cuatro directores locales, incluyendo el escritor de Internet Giddens Ke Jing-teng, conocido también por su seudónimo de escritor “Nueve Cuchillos” en mandarín, y el letrista Vincent Fang. Con un presupuesto de NT$50 millones (US$1,6 millón), la película estaba en la etapa de posproducción en noviembre de 2008.

Entre tanto, en diciembre de 2006, la GIO anunció la política de respaldar a los directores de cine y televisión para que adquieran capital de instituciones financieras, además del programa de subsidios que comenzó en 1990. La ayuda no sólo abarca préstamos bancarios garantizados por el Gobierno a los directores de hasta NT$100 millones (US$3,1 millones), sino también subsidios a las producciones mediante el pago del 3 por ciento del interés del préstamo. Wei Te-sheng fue el primer director de cine en recibir el beneficio de esta nueva política, que procura estimular la producción de películas comerciales al brindarle fondos a los directores si su película gana más de NT$50 millones (US$1,56 millón) en las ventas de taquilla. Un director exitoso puede recibir un subsidio equivalente al 20 por ciento del ingreso total de ventas de taquilla, que podrá usar en la producción de su próxima película. En el caso de Cabo Nº7, esto significará por lo menos NT$90 millones más (US$2,8 millones) en fondos gubernamentales para la próxima película de Wei, Seediq Bale.

Los recientes éxitos han mostrado nuevos horizontes para el cine de Taiwan. “Tendré que ser más cuidadoso en mis próximas producciones porque ahora el público espera mucho más de las películas locales”, dice el director de La Isla Etude, En Chen, quien actualmente prepara el guión para su segunda película. Y agrega, “la gente apenas está comenzando a tener confianza en las películas de Taiwan”.

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